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He tomado dos grandes decisiones en mi vida y cada día que pasa, incluso en los momentos más difíciles, doy gracias por ello. La primera y sin duda más importante fue casarme con Cristina. Juntos fundamos una gran familia: Sofía, Diego y Paquito. También Melón, nuestro hijo canino. La segunda decisión fue más complicada y no menos importante: abandonar una vida profesional cómoda y predecible para vivir a nuestra manera. Desde entonces, veo la vida desde otra perspectiva, más bonita e incierta.

Creo en el talento, el trabajo y la superación como medios para alcanzar los sueños. Y creo que por mucho que pasen los años nunca dejaré de ser un soñador. Mis fotografías me desnudan porque cuentan muchas cosas sobre mí. De mi forma de ver la vida, de mis pasiones y obsesiones. Y casi siempre tienen que ver con el hombre, el arte y la naturaleza y cómo se relacionan entre sí.

Los autónomos, en mayor o menor medida, estamos abocados a vivir días de soledad. Y mi caso no es una excepción. Así que para mí es de vital importancia encontrar personas en mi camino con las que compartir proyectos, estímulos y experiencias vitales que nos permitan crecer y expresarnos.